Ramón tiene 54 años, vive en Morón y trabaja de electricista. Hace tres años instaló un matafuego de polvo ABC en su cocina, casi por costumbre: lo ve en las obras donde trabaja y le pareció lógico tenerlo en casa. Nunca pensó que lo iba a necesitar tan pronto.
Era la una y media de la mañana. Su hija de 17 años había dejado el aceite en el fuego y se había dormido en el sillón. El aceite sobrepasó el punto de humo, entró en ignición y en segundos la llama llegó al ventilador de cocina.
"Me despertó el olor. Bajé las escaleras y la cocina era una antorcha. Mi primer instinto fue buscar agua, pero me acordé del matafuego. Estaba justo detrás de la puerta." — Ramón, Morón
Ramón había asistido a una capacitación en la empresa donde trabajaba y recordó el procedimiento: seguro afuera, apuntar a la base de la llama, presionar. Tardó menos de veinte segundos en sofocar el fuego. El ventilador quedó destruido. La cocina, ennegrecida. La casa, en pie.
El Cuartel de Bomberos de Morón tarda en promedio entre 6 y 10 minutos en llegar a una emergencia. Un incendio de aceite en cocina puede consumir una habitación entera en 3 minutos. Para cuando llegaban los bomberos, el fuego ya habría trepado por las paredes hasta el piso superior donde dormía su esposa.
"El bombero que vino a hacer el relevamiento me dijo que si no lo apagaba yo, en diez minutos se iba la casa entera. Eso no se me va más de la cabeza." — Ramón
Cuando Ramón nos contactó para renovar el matafuego (el suyo quedó descargado y fuera de uso tras el incidente, como es lógico), nos pidió que contáramos su historia. Estas son sus palabras exactas:
"Hay gente que dice que es un gasto al pedo tener un matafuego en casa. Que es para fábricas. Yo les digo: un matafuego de 1 kg cuesta menos que una cena afuera. Y mi casa vale todo lo que tengo." — Ramón
Para uso doméstico, la opción más versátil es un extintor de polvo ABC de 1 kg, que cubre fuegos de sólidos, líquidos inflamables y eléctricos. Para cocinas con uso intensivo de aceite, se puede complementar con uno de clase K.
La ubicación ideal: cocina y garage, los dos focos de incendio más frecuentes en hogares. Montado en la pared, a la vista, sin nada bloqueando el acceso.
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